No pongas en riesgo tu salud cuando acudes al gimnasio

Ximena Peña iba a un gimnasio del barrio Nápoles, sur de Cali, todos los días. Entrenaba duro, hacía lo que el instructor le pedía y a pesar de que llegaba con mucho dolor a su casa pensó que todo estaba bien. Javier Cuero asistía a un centro deportivo en La Flora, norte de la ciudad. Seguía al pie de la letra las recomendaciones del entrenador, y aunque su cuerpo no respondía de la mejor manera tras el agotamiento físico, creyó que todo estaba bien. En ambos casos, las cosas no terminaron de la mejor manera.

Ejercicios comunes -alentados por los entrenadores de turno- como sentadillas a más de 90 grados con mucho peso y trabajos con mancuernas donde el hombro hace movimientos antinaturales, les causaron serias lesiones en rodillas y espalda

“En mi caso tuve que ser operado del manguito rotador (conjunto de músculos y tendones que proporcionan estabilidad al hombro), porque hacía ejercicios con mancuernas y levantamiento de barra con peso por detrás del cuello”, dice Javier, quien cada dos veces a la semana debe visitar a un fisioterapeuta para adelantar terapias de recuperación.

En el hombro, explica Jhon Román, fisioterapeuta-kinesiólogo y Magíster en Integración Integral en el Deportista, casi siempre lo que se presenta son punzamientos y esos son por ejercicios, por encima de 90 grados, por ejemplo: vuelos (elevaciones de los brazos sujetando mancuerna).

“Cuando hacen vuelos, la escápula del hombro desciende, lo que ocasiona lesiones graves en los pequeños músculos que están en esa región del cuerpo”, precisa.

Complementa que, de resultar afectado el hombro, con cirugía este músculo se puede recuperar en cuatro semanas; de lo contrario, tardaría hasta cuatro meses haciendo terapias de rehabilitación. “Eso si la ruptura (desgarre) no es superior a tres milímetros”.

Como este caso y el de Ximena hay muchos, según el fisioterapeuta Román. “La mayoría de gente que trabaja como instructores en los gimnasios no tienen ni idea de morfología o fisiología del ejercicio, simplemente realizan rutinas, porque las vieron. No tienen ninguna formación académica”.

De acuerdo con el especialista, muchos instructores no saben, por ejemplo, que las sentadillas no deben hacerse hasta abajo, porque eso causa lesiones en rótula, meniscos e isquiotibiales (pequeños músculos de la rodilla); tampoco tienen claro que las máquinas de extensión de pierna (en la cual la persona está sentada y levanta peso con la parte posterior de sus extremidades), no utilizadas de la manera correcta también son dañinos; y obvian totalmente que ejercicios para hombro, haciendo peso por detrás del cuello, son adversos para los pequeños músculos de esta parte del cuerpo.

“En rodilla hay un síndrome que se llama Patelofemoral, que es un dolor en la parte delantera de la rodilla y alrededor de la rótula o hueso de la misma. Se presenta cuando uno hace sentadillas a más de 90 grados, la rótula de desplaza y comienza a rozar el cartílago y a pelarlo. Eso se traduce en un dolor que es tipo punzante, pero no se puede identificar bien. Es alrededor de la rodilla. Otra de las características es que suena mucho. Cruje, y eso es porque hay residuos de cartílago, como va pelando quedan residuos sueltos”, asegura Román.

¿Cómo evitar lesiones?

“Los grandes teóricos dicen que usted debe tener una etapa de descanso de aproximadamente 30 segundos y un minuto entre cada ejercicio; entonces si usted no deja que la fibra se recupere le va a agotar los niveles de glucosa”, recomienda Román. Añade que uno de los métodos de entrenamiento más oportuno es con intervalos de tiempo, con ejercicios muy intensos y un tiempo de descanso necesario.

“Por ejemplo, el Crossfit es un tipo de entrenamiento muy lesivo, que produce una tendinitis (inflamación de un tendón debida, generalmente, a un golpe o a un esfuerzo excesivo) y una sobrecarga por el exceso de ejercicios”, señala la fisioterapeuta Sandra Palacios.

Ella considera que como no hay regulación para los entrenadores, cualquiera cree saber del comportamiento muscular del ser humano. “Para la gente lo más importante es crecer en masa y les importa muy poco su salud”, enfatiza.

Sobre los entrenadores aficionados opina que esto “es un error de salud pública y debe ser regulado por el Gobierno. En otros países eso ya está controlado; por ejemplo, en Estados Unidos el que esté en un gimnasio debe tener una licenciatura en educación física o haber visto materias como morfología o fisiología del ejercicio”.

Agrega que “el instructor que está jugando con la salud de una persona, debería tener una formación al igual que un periodista, un psicólogo, un médico, etc.”.

El País.