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No pudo con AMLO con poder, ¿podrá sin poder?

Serpientes y escaleras

Salvador García Soto

  La primera vez que Vicente Fox intentó “darle en la madre” al movimiento de Andrés Manuel López Obrador tenía consigo todo el poder de la Presidencia de la República. Y, aprovechando las leyes y el respaldo del Poder Judicial, echó a andar el “desafuero”, basado en un desacato del entonces Jefe de Gobierno del DF; el resultado en aquel 2005 es de todos conocido: ni con toda la fuerza de Los Pinos el entonces presidente pudo frenar al tabasqueño que, lejos de debilitarse con las amenazas de ser desaforado y encarcelado por no haber cumplido un fallo judicial, el embate político-jurídico del foxismo terminó por hacer crecer el proyecto político de López Obrador, ante la idea popular de que era víctima de un embate y un intento para frenarlo desde el poder.

Catorce años después, ya sin el poder, desgastado y dañado en su imagen pública por sus constantes cambios y desvaríos políticos, Fox intenta nuevamente “darle en la madre” al proyecto de Andrés Manuel. Y el ranchero guanajuatense se propone repetir la hazaña histórica que lo convirtiera en el primer presidente de la alternancia en México; pero esta vez, en vez de “sacar al PRI de los Pinos” –al que después ayudó a meterlo de nuevo con Peña Nieto- ahora dice que su ambiciosa misión será “sacar a AMLO del Palacio Nacional”.

  La primera gran duda que surge, además del poco o nulo entusiasmo que despertó en la oposición el soez llamado del expresidente, es si Vicente Fox será capaz de acometer semejante empresa política para frenar el avance de Morena y de un López Obrador, tan popular o más que el que enfrentó en 2005, en los comicios intermedios de 2021. No es lo mismo el Fox presidente que encabezó el “gobierno del cambio”, que cargaba aún con la estrella de haber sido el primer político capaz de “sacar al PRI de Los Pinos”, que el Fox expresidente que no sólo ayudó de nuevo a meter a los priístas a la antigua residencia presidencial, sino que dilapidó su enorme capital político en los tres lustros desde que terminó su gobierno.

   Porque si con todo el poder de la Presidencia, aún en el último año de su sexenio y con el desgaste de no haber concretado los grandes cambios, ni haber desmantelado el viejo sistema priísta con el que prefirió convivir y coexistir, Fox no pudo frenar ni detener el avance del lopezobradorismo y terminó, involuntariamente ayudándolo a fortalecerse, hoy se ve muy difícil, casi imposible, que al guanajuatense le alcance su desgastado liderazgo para unificar a una oposición dividida, fracturada y sumida en sus crisis internas.

  En ese sentido parece muy arriesgada la apuesta del PAN y de su dirigente Marko Cortés, de confiarle al expresidente que renegó del panismo y que apoyó abiertamente al PRI, una empresa tan estratégica y necesaria para Acción Nacional, como es convocar a una gran alianza opositora en 2021, que pueda enfrentar y evitar que la hegemonía de Morena y el efecto político de los programas sociales de López Obrador arrasen con la elección de diputados federales y se lleven la mayoría absoluta en la próxima legislatura. Un bloque opositor en los comicios intermedios es casi un tema de supervivencia para el PAN y para el resto de las fuerzas opositoras, ¿en serio lo dejarán en manos de una figura como Vicente Fox?