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Mucho hígado para darse “golpes de pecho” con la supuesta austeridad en gobierno de Corral

GPS / Dominical

De la “amiga de la señora” a los 600 aviadores

Una amiga cercanísima de Leticia Corral, asignada en la Coordinación de Asesores y Proyectos Especiales de la Secretaría Particular, jamás se paró en la jefatura de departamento por la que cobraba sueldo y compensación por más de 40 mil pesos mensuales.

El domicilio laboral que tenía esta amiga querida de la denominada “vicegobernadora”, era el mismito Palacio de Gobierno, Aldama número 901, en la colonia Centro. Su extensión telefónica del conmutador era la 11265. Pero nadie, ni ella, ni nadie, nadie, contestaba nunca.

Donde sí se le veía era acompañando a Lety a cuanto evento público o viaje existía, siempre a bordo de la suburban blindada, y con el apoyo de escolta.

Causó un escándalo cuando lo dimos a conocer…pero a la distancia, es pequeña hebra del gravísimo problema heredado en materia de personal en el gobierno del estado y que destapó la gobernadora Maru Campos con cerca de 600 aviadores en Desarrollo Social, pagados con recursos etiquetados en el nebuloso rubro denominado Transferencias, Asignaciones, Subsidios y otras ayudas, que es verdaderamente millonario y que ahora sabemos fue manejado en la más completa discrecionalidad.

Fueron una simulación del tamaño del mundo los planes de austeridad anunciados con el rostro contrito por parte de Corral en el 2017 y años subsecuentes. Siguió despachándose con la cuchara grande en viaticada de lujo, con manjares y vinos caros, con viajes privados carísimos en la flota aérea que nunca vendió.

Ni en aquel entonces ni al final de su administración, hubo reducción sustancial del rubro de recursos personales, salvo algunos movimientos verdaderamente extraños en diversas dependencias; siempre, de un año a otro, creció la contratación de personal.

Fueron despedidas muchas personas en aquel entonces, algunos con antigüedad como para exigir millonarias compensaciones laborales, en asuntos que terminaron atiborrando la junta arbitral y la junta de conciliación, con un pasivo laboral pendiente, sub júdice dicen los abogados, que traerá dolores de cabeza, pero que forma parte de la consecuencia natural por la manera voluble con que se condujo la anterior administración, en perjuicio de los trabajadores, y del erario.

Ese personal despedido fue sustituido de inmediato por los fieles a la nueva administración en igual o mayor cantidad, según la dependencia. No hubo entonces reducción sustancial ni cumplimiento al punto vigésimo séptimo del primer plan de austeridad, con el cual se rasgó las vestiduras el anterior gobernador a principios de 2017.

Decía con todas sus letras: “las dependencias y entidades se abstendrán de contratar personal adicional eventual, por honorarios, o cualquier otra modalidad, para desarrollar funciones no sustantivas…”.

“Así también, se procederá al ajuste de personal en aquellas áreas en donde la reducción se justifique plenamente y no afecte el funcionamiento sustantivo de las Dependencias”.

“Las entidades del sector paraestatal ajustarán sus tabuladores de sueldos (mandos medios y superiores) a fin de reflejar niveles equivalentes de percepciones para funciones similares en la administración centralizada debiendo quedar dichas adecuaciones realizadas a más tardar el 28 de febrero de 2017”.

Falso. A la distancia, y con los números reportados en el procedimiento de entrega recepción, dependencia por dependencia, nos encontramos con un crecimiento continuo en el rubro, en particular durante los años de jauja, 2018 y 2019…para 2020 reculó la administración y generó una reducción drástica, que repitió en el presupuesto para 2021, pero el daño ya estaba hecho.

Los altos funcionarios siguieron devengando salarios de alcurnia, de auténtica nobleza burocrática, incluyendo al propio Javier Corral que aumentó de manera sustancial su salario en relación con César Duarte, para casi pegarle a los 200 mil pesos mensuales, sin contar arrimadijos.

La austeridad fue de los dientes para afuera en materia de personal, muy delicado, porque es el principal rubro del gasto corriente y, por tanto, el que ocupa la mayor cantidad de presupuesto anual.

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Es de un auténtico desorden, lejos de la austeridad proclamada a los cuatro vientos, lo manejado en materia de recursos humanos, con base en los reportes presentados por las dependencias Desarrollo Social, Coordinación Ejecutiva de Gabinete, Secretaría de Salud, Instituto Chihuahuense de Salud, Servicios de Salud de Chihuahua, Secretaria General, Función Pública, Pensiones Civiles del Estado, Instituto Chihuahuense del Deporte, Fiscalía General del Estado y Educación.

En un concentrado del concepto servicios personales de dichas unidades administrativas, se observa una reducción en el gasto en el 2017 en relación con 2016, en una suma únicamente de ellas, por cerca de 200 millones de pesos…pero es un espejismo. Para 2018 el crecimiento es de 600 millones de pesos y en el año 2019 de 300 millones, para caer drástica e inexplicablemente en casi mil millones en 2020 e igual para lo presupuestado en 2021.

La Fiscalía General del Estado creció en presupuesto de personal los primeros tres. En 2018, que es el pico, con un alza de casi 300 millones de pesos. En 2020 y 2021 cayó, seguramente por la creación de la Secretaría de Seguridad Pública, que sustituyó a la Comisión Estatal de Seguridad. Pero aún así los números no cuadran, el aumento en el gasto es de 500 millones del inicio al fin del quinquenio.

Otra área donde se tendrán que echar un clavado los sabuesos de la Función Pública es precisamente en dicha Secretaría. De un presupuesto ridículo de siete millones de pesos en 2016, pasó la dependencia a 94 millones en 2020, y eso que era la encargada de vigilar el cumplimiento de las medidas de austeridad.

También deberán revisar con lupa el concepto de Transferencias, Asignaciones, Subsidios y otras ayudas, que, en el caso de la Secretaría de Desarrollo Social, sirvió como vía para pagarle a los 583 aviadores revelados esta semana por la gobernadora.

Resulta que la dependencia, donde sirvieron como responsables Víctor Quintana, Luis Aguilar y Ramón Galindo, manejaba un presupuesto para servicios personales de 60 millones de pesos en promedio de manera anual. Nada. Pero, el rubro mencionado, el de transferencias, asignaciones, subsidios y otras ayudas era de 228 millones en 2016…en 2017 se elevó a 410 millones, el doble; para 2018 llegó a 561 millones; en 2019, extrañamente baja a 380 millones; en 2020 es de 437 millones y en 2021 se presupuestan 298 millones…discrecionalidad a más no poder, más aún si es de ahí, como ya se aceptó, de donde salieron indebidamente recursos para pagar supuestos trabajadores eventuales, de los cuales hasta el momento no existe ni rastro.

Pero no es solo Desarrollo Social…Pensiones Civiles del Estado, en el mismo rubro llegó a manejar en un solo año, en el 2020, más de seis mil millones de pesos, seis mil 629 millones para ser exactos. Hasta el Instituto del Deporte tenía una partida así denominada, que llegó a ser en 2019 casi cuatro veces su presupuesto para pago de personal.

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Hay que tener, sin duda, mucho hígado para darse golpes de pecho con la supuesta austeridad, y tener en la nómina a alguien sin hacer absolutamente nada, más que servir de dama de compañía de la hermana del entonces gobernador.

Pero, además, para disimular ante las diferencias salariales oprobiosas para mucho personal precario, en salud, por ejemplo, mientras el gabinete se pagaba sueldos altísimos, y se seguía contratando personal en esas pésimas condiciones.

Es escandaloso que haya entregado una nómina inflada y lo más grave, con personal que únicamente cobraba, sin ningún control, echando mano de una partida presupuestal destinada para quienes menos tenían, menos sabían y menos podían.

Si 10 mil pesos como pago a un aviador es muchísimo, los 20 mil, 11 millones mensuales en total, nada más en Desarrollo Social, son un insulto a los chihuahuenses.

Fuente: Diario de Chihuahua.