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Ahora sí repudian corralistas aquella célebre frase de las “puñaladas iguales”

Columna: GPS / Dominical

   Fueron utilizadas todas las artimañas y resquicios legales e ilegales para doblegar a Jesús Manuel Luna, un jovencísimo secretario privado del exgobernador César Duarte.

  Pese a carecer de cualquier mando o dirección, sin más que ser un simple asesor de tercera o cuarta, si no es que menos, fue detenido en los Estados Unidos, extraditado y condenado a dos años de prisión, más la reparación del daño y multa por cerca de 200 mil pesos. Fue requerido por el gobierno de Javier Corral.

Su pecado fue una supuesta intervención para que una aeronave estatal pasara a Cancún por un hijo del exgobernador Duarte, como si él fuera el responsable del manejo del hangar, sus naves, pilotos, y un largo etcétera.

Pero ese no era el fondo del asunto, sino doblarlo para que se convirtiera en un testigo contra el exmandatario, aún y cuando careciera de responsabilidad directa. No importó que fuera un chavalo, tampoco la salud de su madre. Un terrible trago amargo de la familia.

Lo mantuvieron bajo la sombra de una crujía por cerca de 12 meses, con presiones que lo llevaron al límite, hasta que aceptó echarse la culpa en un procedimiento abreviado, convirtiéndose en colaborador en las causas abiertas en contra del exgobernador y sus colaboradores cercanos.

Un joven que jamás había delinquido, fue encerrado en la universidad del crimen, a merced de auténticos delincuentes, con todo lo que ello significa, durante todo ese tiempo.

Por supuesto, cantó lo que quisieron que cantara y luego lo liberaron.

Igual hicieron con muchos personajes más, como por ejemplo el expresidente municipal, Javier Garfio, quien, tras una larga pelea jurídica, en las mismas condiciones de alta presión y riesgo, con grave deterioro en su salud, fue coaccionado de manera y grado tal de llevarlo a pensar, incluso por confesión de él mismo, en quitarse la vida.

Garfio era y es un empresario de la construcción reconocidísimo a nivel municipal y estatal, involucrado en un tema de corrupción por una decisión adoptada en un comité, sin que se hubiera demostrado su interés personal, o el beneficio adquirido, o la maquinación por él formulada para hacer el negocio.

Nada de ello hubo. Sólo la presión de la cama de cemento, el cuchitril de celda, los pasillos y patios con auténticos delincuentes, las amenazas de ir en contra de su familia, y de acabar con su patrimonio.

Ni con Luna, ni con Garfio, ni con muchos otros –ahí está el terrible caso de José Lázaro Joaquín López, muerto por Covid sin atención adecuada, bajo plena responsabilidad de juez y autoridades carcelarias- hubo la más mínima consideración, ni aún y cuando estuviera en ley.

Se utilizaron, dijimos al inicio, las marrullerías legaloides gracias a tener los ministerios públicos, los jueces a modo y el sistema penitenciario bajo control para hacer y deshacer, en el afán de conseguir elementos de culpa, aún y cuando fuera necesario pasar por encima de cualquier principio de moral o del derecho.

En estos momentos no queda ni un solo detenido en territorio nacional por los expedientes equis, inclusive, las reparaciones del daño han quedado en el limbo, y empiezan a salir las irregularidades, por ejemplo, en el resguardo y cuidado de bienes embargados.

***

  Viene Duarte a Chihuahua en unas semanas, tras el recurso habeas corpus perdido, su última oportunidad de evitar la extradición, pero en condiciones totalmente diferentes, sin un contexto de persecución irracional, enfermiza, tanto judicial como extrajudicial.

No son los espectaculares contra Duarte los que se ven en las calles, tal y como se hizo durante meses, sino pendones colocados por ciudadanos en contra de Corral, culpándolo del cochinero dejado en Juárez, y dando sus teléfonos para quejas.

Tras permanecer casi dos años recluido en una cárcel de Miami, la salud del exmandatario se encuentra deteriorada, y más que eso, según nos dicen, está muy mermada. Las secuelas del accidente en helicóptero ocurrido en el rancho de Satevó, casi al finalizar el sexenio, están cobrando factura, con el agregado de los añitos en cárcel.

Tendrá finalmente que comparecer ante un juez local para hacer frente a las acusaciones formuladas por el gobierno corralista, pero no son las decenas, o cientos de delitos imputados públicamente, y que fueron motivo de una campaña mediática sin precedentes, con miles de horas en radio, televisión y redes sociales, pagadas con los impuestos, sino apenas dos míseras infracciones por las cuales será procesado penalmente Duarte.

Se trata de los delitos de asociación delictuosa para apropiarse supuestamente de 96 millones de pesos a través de la Unión Ganadera Regional “ División del Norte” del Estado de Chihuahua y    Financiera de la División del Norte, SA de CV Sofom, hechos en los que se señala el desvío de recursos para beneficio personal.

Ese delito es vinculable, pero se debate la posibilidad de liberación, si no se justifican más de las 500 Unidades de Medida anualizadas e inclusive, que al momento de cometerse el supuesto delito no había prisión forzosa.

Con independencia de estas minucias jurídicas –que pueden convertirse en el gran detalle- por más que griten y lloren los corralistas, la realidad jurídica es que no dejaron más material que los 96 millones y éstos consignados de manera completamente endeble.

La resolución firmada por la juez Lauren Louis, desde el ocho de noviembre de 2021, es clarísima.   En sus 24 páginas debate única y exclusivamente la acusación de esa disposición de dinero y ninguna más.

Tenemos en nuestro poder la resolución que es la base para la extradición finalmente acordada por la mencionada jurista, después que los abogados de Duarte agotaron todos los medios de defensa posibles, y es inminente el traslado del exgobernador para enfrentar los cargos ante un juez en Chihuahua.

En estos momentos, por más que quisiera el gobierno de México incorporar nuevos delitos, ya no es posible. El Tratado Internacional firmado entre ambos países así lo señala en su artículo 17, en el que se establece que “una persona extraditada conforme al presente Tratado no será detenida, enjuiciada o sancionada en el territorio de la parte requirente por un delito distinto de aquel por el cual se concedió la extradición ni será extraditada por dicha parte a un tercer Estado”, sin que se materialicen los tres casos de excepción señalados.

Dejaron ir la oportunidad de cerrar con broche de oro y confirmar las acusaciones, por irresponsabilidad y ausencia de oficio.

Las cajas aquellas con las que Corral llegó a la Fiscalía General de la República (FGR) para ir contra Duarte, 70 tomos y 50 discos compactos, resultaron menos que basura, y eso que la Secretaría de Relaciones Exteriores y la misma Fiscalía General enmendaron la plana y corrigieron muchas de las deficiencias del corralismo.

Hoy el victimario se asume como víctima, echando por delante a unos cuantos aplaudidores para que lo defiendan del hartazgo y molestia de los juarenses, que le publicitaron el desorden dejado. Quiere pasar como víctima cuando abusó y mintió a más no poder.

Mejor sería que él y sus exfuncionarios expliquen a los padres, hijos, las esposas, los hermanos, la familia, los amigos, de todos a quienes victimizó, pasando por encima de la ley, en los expedientes equis.

Su esposa se anda quejando de que son publicitados sus datos personales en pendones, pero nunca se preocupó por la gente cercana de quienes terminaron en la cárcel, muchos inocentes, en contra de quienes se dieron vuelo publicitando datos personales y situaciones familiares.

Ahora sí repudian aquella célebre frase de las puñaladas iguales.